Llevar un bar a ojo sale caro
Sabes que el viernes se llena, pero ¿a qué hora exactamente? ¿Ese plato nuevo se vende o solo lo pide la mesa de siempre? ¿Te sobra un camarero el martes por la tarde o te falta el domingo a mediodía?
Sin datos, todo eso se decide por intuición. Y la intuición se equivoca justo cuando más cuesta: con el personal, con el género que se tira y con la carta que no rota.