Un QR por mesa, no uno para todo el local
Un QR genérico en la puerta enseña la carta, pero no dice quién pide. Con un QR distinto en cada mesa, el pedido llega a barra con la mesa ya puesta: nadie pregunta «¿esto para dónde era?» y nadie se equivoca de mesa al servir.
El cliente no escribe nada ni instala nada: escanea con la cámara del móvil y ya está dentro de la carta de su mesa.