El teléfono no puede sonar en plena hora punta
Sábado, 14:00, barra llena. Suena el teléfono: alguien quiere mesa para cuatro esta noche. Lo coges con una mano, apuntas en la libreta con la otra y rezas por no haber dado ya esa hora.
Y el que escribe por Instagram a las once de la noche espera respuesta hasta el día siguiente. Para entonces, a lo mejor ya ha reservado en otro sitio.