La carta de papel se queda vieja el primer día
Sube el precio de la caña y toca reimprimir. Se acaba la tarta de queso y el camarero lo repite en cada mesa. Metes un plato nuevo y lo apuntas en una pizarra que nadie lee.
Al final la carta dice una cosa, la barra otra, y quien paga la diferencia es tu equipo, dando explicaciones en plena hora punta.